Beto, 8a en solo

Estos días me he encontrado con una mezcla de melancolía, gratitud y orgullo. Alberto Rocasolano ha repetido la clásica ruta de 8a en Patones sin cuerda. Aquella ruta que hicieran Carlos Ruiz “Snoopy” y Txavo Vales en una época en la que el octavo grado parecía un territorio de supermachacas. A mi se me ocurrió hacerla sin cuerda simplemente por una continuidad en mi forma de entender la escalada. Hice varios 7b, y 7c en la misma zona y Posible Missión era el reto consecuente. Entonces me pareció que bien parecía un solo en el que no era necesario poner ningún tipo de colchoneta, cosa que también le ha parecido a Beto veinte años después y eso que hay grandes Crash pads de buena calidad. Lo que quiere decir que unos 15 metros es altura suficiente para no dudar y plantearse la misma situación que desde más altura. La exigencia de Posible es bastante alta, sobre bidedos y monodedos todo el tiempo. Y todo es relativo, hay zonas en la vía relativamente altas en las que el cuerpo se te pone totalmente horizontal y te quedas literalmente mirando al suelo dándole un toque verdaderamente emocionante. En otras vías más altas esto no ocurre y le da un halo más tranquilizador por así decir…

Otra de las cosas que me han parecido muy curiosas es la siempre y constante compañía de las críticas disfrazadas por el debate ético de si se deben o no publicar estas actividades. Beto a vuelto a despertar envidias como a mi me ocurrió en su día, independientemente de que tengan razón,  o no, esto me recuerda, a la frase que en su día me marcó; “La crítica es producto de la envidia, debería ser diferente: los consejos se piden con una pregunta, no con una crítica”.

Yo tengo mi opinión al respecto. Y aquí la dejo para críticas y no para envidias. Siempre pienso que el que parece tonto puede ser más listo de lo que imaginamos, y te puede dar una sorpresa, por lo tanto la información que se da siempre es buena para transmitir realidades que existen como escalar sin cuerda o asumir riesgos extremos. Pensar que la información de este tipo de cosas puede influir para mal es hacer de menos a la gente y a su inteligencia. Como dijo en su día el escalador solitario John Bachar, “tu no vas al circo y luego llegas a tu casa y te metes un cuchillo en la boca”. La escalada y el alpinismo siempre ha sido una conquista por el riesgo y por lograr sensaciones que vienen a través de ese mismo riesgo. Los alpinistas crecemos y aprendemos a través del riesgo. Yo aprendí leyendo de nuestros maestros griegos, Bonatti y Messner como afrontar o intentar afrontar muchos de estos riesgos sin pasarse, que esta es la verdadera clave del juego o algo más, nuestra forma de vida.

Hay publicaciones de escaladas que enmascaran e invitan a riesgos mucho más bestias por mucha cuerda que aparezca en las fotos. La escalada sin cuerda puede ser que muestre con toda crudeza parte de un desarrollo de las actividades en montaña pero tampoco creo que tenga falta de gusto como las fotos de atentados o guerras, etc,.. donde se ve quizás demasiada sangre, pero es un tema diferente… y complejo.

La libertad que da esa sensación de escalar sin cuerda por unos instantes creo que habrá enriquecido a Beto, de eso no tengo ninguna duda. Y especialmente todo el pequeño revuelo que ha despertado a su alrededor..

El límite extremo trae consigo unas sensaciones únicas que te devuelven por duplicado a través de los años aquello que en su día fuimos capaces de hacer. Brindo por Beto y espero no tener nunca envidia, ni temerla..

Veinte años separan estas dos fotos. Ole por Beto.

 

 

La escalada profesional.

Pasan los años y cada vez valoro más el punto de anarquía del que siempre ha gozado la escalada, sin árbitros, ni normas establecidas, con todo el esplendor artístico que los escaladores han querido siempre desarrollar. Por alguna razón, me retrotrae a tiempos donde me enganche a la escalada por una búsqueda de libertad por encima de todas las cosas. Pero en contradicción con esto la realidad va en otra dirección. Hoy hay profesionalidad, (que palabra más fea o más mal usada, no sé), planes de negocio, de marketing y sobre todo, planes entrenamiento y de escalada. Ahora que llueve tanto todos los planes se acumulan y seguro que en primavera florecerán los pequeños resultados del entrenamiento en invierno. Resultados que cada escalador aporta al desarrollo de la escalada sin importar tanto el nivel. Porque todo cuenta, los blogs, los aperturistas, el calendario de competición, el asesoramiento en producto y por supuesto las metas o cimas alcanzadas. La información fluye como jamás antes había ocurrido y provoca un cierto estrés ver la cantidad de machacas que andan sueltos y lo poco que parece que uno pueda alcanzar.

Cada vez el olimpo de los dioses parece estar más reducido. Sin duda Zeus es Ondra, al que todos persiguen y el que parece tener el secreto de la piedra filosofal. De alguna manera parece ser cierto que sea capaz de transmutar metales vulgares en oro y todo lo que rodea se convierte en algo mejor. Su frase “siempre intento dar un paso más” me parece que reúne todo un mensaje de motivación en estos tiempos. Yo siempre he intento llegar al final cayendo cuando no puedo más, es como más aprendes de tus propios fallos, pero desde luego que a mí no se me había ocurrido expresarlo mejor, que es lo que importa. Para mi el caso Ondra vuelve a sacar a la palestra la esencia de este mundillo profesional que demuestra que en origen siempre está el escalador y luego aparece todo lo demás profesionalizando, por así decir, un mercado floreciente (si uno mira toda su historia) pero que factura muchos millones de euros.

Con esto quiero decir que la palabra marketing la conocemos todos pero muy pocos en toda su dimensión, (yo me excluyo de saberlo obviamente). La aportación en marketing de Coca Cola o en el mundo del deporte Nike o Adidas es vital para entender el mundo del deporte en general.  La sensación que tengo es que todos los planes de marketing dejan de estar a la altura cuando aparece una figura como Ondra. No hay nada más profesional que los resultados de Ondra y a partir de ahí todo cabe en los planes de negocio, patrocinio y demás. Hay escaladores que bien merecen una esponsorización y no se atreven ni a pedirla y al revés. Fabricantes, distribuidores y medios que se estratifican en diferentes niveles de profesionalización, pero todo nace con la actividad en la montaña que hacen todos y trasmiten unos pocos. Sin la actividad bajo cero y hasta el 9b+ no hay nada después, absolutamente nada. Brindo por Ondra, Kilian Jornet o Shasha de Giuliani que me motivan especialmente.

Escalando un séptimo máximo superior en Arnedillo que es a lo que llego recuperándome después de mi ultraosti… en los Galayos.

El traje de alas

Lo que está ocurriendo con esta pequeña revolución del Salto BASE es que todo está evolucionando muy deprisa. Pongo un trailer de la historia del wingsuit o traje de alas que se utiliza tanto en paracaidismo como en salto BASE. Por alguna razón, ha desaparecido el video de internet, imagino que derechos de autor y tal.. pero “el sueño original de volar” es una de las mejores películas que he visto de aventura desarrollada desde sus orígenes hasta el presente. Con el trailer os podéis hacer una pequeña idea solo con las imágenes tan impresionantes que tiene y como ya desde los años treinta se intentaba volar con traje de alas. Lo increíble y real es como verdaderamente la aventura de volar se ha cobrado un duro pasaje en vidas humanas y como a través de la muerte y la exploración ha evolucionado un deporte, en el caso del paracaidismo de lo más normal y sin tanto riesgo como pueda parecer.

Lo bonito de esta película es como conecta el paracaidismo con el salto BASE y finalmente con las paredes y cimas dejando patente la irremediable unión que existe ahora entre la escalada y la forma más rápida de bajar de una montaña que es a través del salto BASE.

Os dejo link, que lo disfruteis.

http://www.birdmenthemovie.com/home/

Escalar y volar.

Estas fotos son en la zona de paracaidismo de Lillo donde se puede aprender a volar desde 4000 metros. Estoy aprendiendo a volar el X2 un traje de alas que permite planear durante más tiempo. Fotos: Armando del Rey

Parece que la última actividad hecha por Ueli Steck combinando el alpinismo con el Speedflying ha despertado o más bien no ha dejado dudas de por donde van los derroteros en un presente ya claro. Su actividad ha destacado especialmente por quién es. Obviamente no es lo mismo que lo haga Ueli, uno de los mejores alpinistas del mundo, a que lo hagan otros menos conocidos o muchos otros que hay por ahí que tienen nombre solo en su respectivo deporte, en este caso el speedflying o el salto BASE. Pero en cada actividad hay algunos fieras que están rompiendo barreras que hasta hace bien poco no las hubiéramos creído.

Voy a intentar aportar algo de información muy sencilla por si ayuda a aclarar algo más el asunto. No soy ningún experto entendido en cada disciplina pero de cara a escaladores y alpinistas creo que puede orientar algo más que la información confusa que siempre leo por las noticias.

El Speedriding nace de la posibilidad de volar en sitios donde bajar todo el rato esquiando sería imposible por lo vertical de las paredes en algunos tramos. Volar con un pequeño parapente te permite esquiar y volar en un momento dado el tramo en cuestión. Este tipo de vuelo probablemente sea el más exigente y depurado, necesita de mucha experiencia.

El Speedflying trata más de bajar volando cerca de la pared o incluso muy separado de ella, el sentido que tiene es que te permite ascender con un parapente muy ligero y que por su propio volumen reducido no te va a permitir volar como un parapente normal, su angulo de planeo es mucho menor. Este tipo de parapente cada vez está más desarrollado y son más ligeros, sobre unos 3 kilos, lo que amplia las posibilidades de subir y bajar de muchas cimas y combinar varias actividades en un mismo día. Lo que ha hecho Ueli en Suiza.

El Salto BASE es básicamente la caída libre desde un objeto fijo, lo que nos toca a escaladores, una pared que como mínimo tiene que tener una altura vertical cercana a los cien metros. Esto permite que en muchas paredes más altas sin son verticales se pueda bajar más rápido todavía.

El windsuit o traje de alas es la combinación del salto BASE con un traje que permite un cierto planeo (siempre en caída) y hace que además de separarte de la pared te permita volar literalmente muy cercano a las laderas como se está viendo ahora en algunos videos. Este tipo de vuelo requiere también de mucha experiencia y muchos vuelos antes desde avión. Con ciento y pocos metros permite el suficiente planeo para separarse de la pared aunque en paredes cortas no tenga mucho sentido al ser el vuelo demasiado corto.

Cada disciplina se está especializando cada vez más pero la combinación de alguna de estas con el alpinismo o la escalada hace las fronteras de lo posible en la montaña se amplien sin ningún tipo de duda. Yo solo espero no perderme parte de esta evolución tan intensa que se está viviendo justo ahora. El otro día Alexander Polli pasó por un agujero de poco más de 9 metros a más de doscientos kilómetros por hora en Montserrat, algo indescriptible y futurístico como pocas actividades hechas últimamente. El otro día estuve cuatro horas en la cima  del Cavall Bernat para saltar y hacer el segundo salto, al final no pude por el viento, anteriormente ya lo había hecho El comandante Albrect, un cubano afincado en Barcelona, sin embargo al compararme con Alexander Polli, me dio la sensación de vivir un presente que más bien tiene que ver con un pasado reciente. Me recordaba a las escaladas de vías clásicas que siempre me ha gustado hacer, esta actividad no aporta nada a la montaña, pero para mi es importante, es lo que me ha hecho encontrar mi equilibrio personal entre una cima y la siguiente.

Detalles a “bajo cero”.

La presentación de nuestra película en el G1 “Bajo cero” en el festival de Bilbao me ha traído algunos recuerdos de la expedición y el mismo festival que empieza esta semana.

Hay veces que conoces a alguien donde menos te lo esperas y de la manera más extraña. Este ha sido el caso con Alex Txikón cuando ya estábamos en plena marcha de aproximación por el Karakorum en pleno invierno. Una de las primeras veces que hablábamos era con una llamada que me hizo Alex desde el campo base del K2. Poco después nos embarcaríamos en un ochomil invernal.

Llevábamos unos tres días en la marcha de aproximación conviviendo con austriacos, polacos, suizos y los propios pakistaníes. Con el paso de los días empecé a caer en los pequeños detalles. Ya se sabe, el que no pelea por comer el primero, el que no elige el mejor sitio para dormir y todas esas cositas. Los dos llevábamos una mochila relativamente pesada para lo que suelen ser estas caminatas con porteadores rodeándote por todos lados. Llevábamos el mismo camino y de la misma manera sin habernos dado cuenta. Pero de repente caí en la cuenta que ambos no llevábamos termos, ni esterillas, ni botiquín, ni mucho abrigo en comparación con los polacos que tanta fama tienen de aguantar el frío. En dos palabras unos “desastres total” para lo que esperábamos de nosotros mismos. Pero en verdad son estos detalles los que revelan la personalidad de la gente. Los escaladores presumimos de dormir en cualquier lado y creo que es cierto. En mi caso es absolutamente real que duermo tan a gusto en un hotel de lujo como en una mesa de pinchos viendo las estrellas. Odio quejarme y odio presumir de todo ello, y eso aunque me contradiga y pueda hacer ambas cosas. En cualquier caso lo importante a la hora de cuidar los detalles está arriba cuando vas hacia cima. Donde te tienes que concentrar de verdad en el termo, el abrigo, la esterilla y las cosas que de verdad importan. Allí Alex se transforma curiosamente en otro elemento, le entra la mala leche, se concentra en trabajar en asuntos clave, hidratar, secar la ropa, hacer comida, etc,… Ahí conocí al otro Alex, el que vive y respira por las cimas más altas.

Estos días nos juntaremos unos cuantos que ya nos conocemos de varias expediciones y borracheras. Y lo digo porque muchos de los que allí van no aparentan ser unos superhombres, ni siquiera hablan de ello, ni de que suelen salir de fiesta, pero se adaptan a todo, de repente te encuentras a las siete de la mañana en el hotel habiendo aguantado toda la noche a base de cervezas y lo que sea. El año pasado varios encadenamos una noche sin dormir y luego un viaje de cinco horas de coche. Pero siempre encuentras alguno que está peor que uno mismo. Leo Houlding recibió su buena multa por conducir a más de 200km por hora. Se pensaba que esto era jauja y se la clavaron pero bien. Este año también los organizadores lo volverán a dar todo dándole un prestigio internacional a un festival que ya está a la altura de los mejores del mundo. Seguro que no habrá límites otra vez. Allí todos hablan el mismo idioma.

Ahí va el trailer de la película “Bajo Cero”

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Back on the air

Lo que pasó es que tenía que volver a volar. Siguiendo con el asunto del riesgo y el dilema de los alpinistas tenía que volver a saltar para entender mi accidente con toda su dimensión. Uno de los problemas que encuentras ahora con la medicina es lo desarrollada que está, quiero decir que uno no se da cuenta hasta que punto era grave un accidente por lo bien que te dejan en cuestión de semanas. Incluso el dolor es algo casi ajeno al accidente si te atienden rápido. Sin duda tuve mi momento de realidad y verme con la cara rota por todos lados no era algo que podía soportar con tranquilidad. Creo que no he deseado tanto una buena dosis de droga como en el momento del accidente. Mi vuelo en helicóptero fue especialmente doloroso cerrado en una hamaca de protección.

Gracias al maxilofacial que me atendió en el hospital de la Paz, Jose del Castillo, creo que voy a poder volver a sonreír sin una muesca de dolor. Y la suerte es que hace unos años habría estado unos cuantos meses más atado con alambres por todos lados mientras que ahora todo lo resuelven a base de Titanio. Con algunas placas y un peso mental aún peor, me planteé la posibilidad de volver a empezar. Tenía que liberarme de un pasado reciente.

Con motivo del Emmeet, la reunión que tuvo lugar en el Valle de Arán pudimos disfrutar de unos días en compañía de grandes alpinistas y saltadores BASE. Se organizó un helicóptero desde el que pudimos saltar viejos amigos como Leo Houlding, Chris Douggs y Darío Barrio. Por otro lado estarían los proyecto alas, Álvaro Bultó, Toni López, Santiago Corella y Armando del Rey junto a otros saltadores también escaladores como Txirrita y Patrick.

Volver a saltar de un helicóptero me llevó directamente al que casi fue mi último vuelo en los Galayos. Aparte del miedo que volví a sentir por todos lados, sentí que la vida volvía a mi gracias a un destino que casi ni me pertenece. Otros han muerto por tonterías mucho mayores, en la Paz conviví con gente joven que tenía tumores difíciles de resolver. Así es la vida, los que tenemos la suerte de vivirla tenemos que contarla y sobre todo disfrutarla porque se escapa cuando menos te lo esperas.

Os dejo un video del momento

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El mundo de los sueños.

He necesitado muchos años para comprender que los sueños tienen un peaje que hay que pagar. Lo que compense, o no, conseguir esos sueños, depende de las personas, pues cada una tiene su universo de ilusiones en la cabeza. Los sueños varian con los años, con la edad y con los avatares de la vida, como la vieja circunstancia que nos rodea y de la que no podemos escapar, pero que tiene también su horizonte infinito por explorar. La verdad es que no hay nada que pueda parar al que quiera llegar a sus cimas de verdad. En estos años viviendo intensamente, he visto gente de toda condición consiguiendo sus montañas. Es totalmente cierto que allí, en las situaciones difíciles todo el mundo es igual.

Negar que la escalada lo ha sido todo para mí, sería negar mi propia existencia. He escalado más años de los que he vivido cuando no escalaba. Pertenezco más que a nada al mundillo de la escalada. Puedo ya decir que sobre todo he tenido suerte por el camino. Otros con errores más tontos perdieron la vida y con ella su mensaje personal.  Otros han tenido accidentes porque arriesgaban. No hay nada escrito que garantice la seguridad en la montaña. Por mucha experiencia que se tenga, la inteligencia humana es una realidad limitada con la que hay que jugar. Llegar a cierta madurez en la escalada puede depender de una educación por lo que se ha vivido respecto al riesgo, pero tampoco garantiza nada.

Mi sensación con todo lo acontecido es que hay que llevar una buena vida en todos los sentidos. Escalar buenas paredes y hacer salto BASE puede significar todo para mi. Pero cualquier montaña o escalada me parece suficiente. Solamente ir a la Pedriza a escalar un poquito me parece un privilegio. Pero una cosa es hacer gimnasia como entretenimiento y otra bien distinta cumplir con tus retos. Sean del nivel que sean tus objetivos, todos tenemos un límite que superar que nos da las mejores experiencias. Creo sinceramente que el enriquecimiento personal pasa a través de esa superación y ahí radica mi problema: que el resto de actividades que no llevan implícita esa superación me parece que tienen que ver con una especie de vida estancada. No digo que sea así para los demás, sino que lo es para mi. Más quisiera yo que mis retos no fueran arriesgados pero tampoco he podido vivir sin ellos. En cualquier caso, superarlos me han llevado sitios que no imaginaba…

He tenido la suerte de conocer en profundidad a muchos de los más grandes personajes del mundo de la montaña. Grandes soñadores. Nunca lo he buscado, ha venido detrás de mis vivencias en la montaña. De hecho no me considero especialmente una persona cercana. Algunos nombres conocidos: Kurt Albert, Tomaz Humar, Tomo Cessen, Leo Houlding, Chris Boningthon, Dean Potter, Ron Kauk, Catherine Destivelle, Jean Christophe Lafaille, y luego nombres menos conocidos con los que también he convivido bastante.  Ellos me han enseñado una parte fundamental de mi vida, han sido mis mejores profesores.

Gracias a la escalada  he visto paisajes que nunca voy a olvidar. Pertenecen a mi riqueza personal, imposible de valorar y mucho menos como para incluir en la lista Forbes. Los grandes días de los que hablaba Bonatti y los pequeños momentos de un paso complicado, una noche despejada o un salto nuevo…

Con el paracaidismo, para mi todo se ha intensificado, hay grandes personajes que vienen del mundo del aire. Apasionados por volar que te transmiten una energía llena de vida. Con el Salto BASE, se unen otra vez la montaña y el espacio de una manera muy diferente. Totalmente enriquecedora.

Estos días convalenciente he leído mucho acerca de algunos que viven experiencias muy intensas con el riesgo. A todos nos ha educado de manera especial a pesar de los accidentes. El último accidente del que he tenido noticia ha sido un poco atroz, Wioleta Roslan era una saltadora con la que hice mis primeros saltos en Noruega. El otro día decidió que después de cuatro meses embarazada haría su último salto, se iba a retirar definitivamente. Saltó como siempre con su marido desde la vía ferrata en Lauterbrunen, pero esta vez  no encontró el pilotillo. Tenía treinta y siete años.

Es difícil lidiar con estos acontecimientos pero es cierto que forman parte de la realidad. También lo es que cada día hay cientos de miles de saltos y escaladas en las que nunca pasa nada, la gente llega a sus cimas y sonríen como si les hubiera tocado el gordo de la lotería.

Kurt Albert con su cerveza disfrutando la vida buena!

 

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Saludos al de la Guadaña

Una de las partes más positivas de un accidente grave es que te pone en perspectiva en un instante. Lo primero que pensé nada más aterrizar con mi paracaídas en las rocas fue que seguía vivo. A partir de aquí todo lo demás sería bueno irremediablemente. Me impresionó ver un buen manchón de sangre que había salido de mi mandíbula rota y lo que parecía ser el hueso de mi pierna. Rápidamente noté un dolor en el pecho., eran tres costillas rotas. Pero verme consciente y sentado me hizo sentirme bien al momento. La idea de bajar andando cuanto antes me rondó por la cabeza al ver las nubes de tormenta que se avecinaban. Por experiencia sé lo que se puede llegar a complicar el tema con mal tiempo. Me iba a quitar el casco hasta que vi la cara de Tino que me pidió que no lo hiciera. Tan solo me quedaba esperar. Me di cuenta de que debía ser más grave de lo que pensaba.

Con Dario Barrio antes de saltar

Llevaba tiempo deseando saltar en los Galayos por lo que representaba para mi. Conocí hace años en mi club de toda la vida, “El Peñalara”, a Teógenes Díaz, el primer ascensionista del Torreón. Teo mayor mantenía una planta excepcional. Te saludaba y te trasmitía la fuerza de una riqueza interior que solo él poseía. Probablemente una fuerza adquirida a base de valor. Teo era marmolista de profesión y fue capitán en el “batallón madrileño” que estuvo del lado republicano en la guerra civil. Supo lo que eran las penurias y el hambre de verdad. Su vida dura no le impidió llegar a una edad madura con dignidad, construir el refugio del Naranjo de Bulnes, ni abrir la sur del pájaro o  escalar el increíble Torreón de los Galayos en el año 1933.

Hace un año, estuve un par de veces con Darío Barrio en la cumbre del Torreón peleándome con la búsqueda de un salto BASE, pero no había forma de encontrarlo. En el sitio más posible para saltar, la piedra que tiramos como prueba, rebotaba a los pocos segundos. La cabeza actuó entonces como debía, básicamente por la fuerza de los acontecimientos.  No se podía saltar. Unos meses después estuve allí otra vez para grabar un tráiler de algunas aventuras junto a David Bautista el guarda del refugio. Hicimos un highline divertidísimo entre las agujas gemelas y la punta Don Servando. Desde allí descubrí lo que me pareció el único salto posible desde la aguja negra.

Hace unos días, volví otra vez junto a Darío para hacer un pequeño entrenamiento antes de irnos a Groenlandia donde nos esperarían aventuras parecidas.

Subía nervioso por las cuestas que conducen al refugio. Conocía la historia de los primeros parapentistas madrileños cuando yo empezaba a escalar y los veía saltar desde la apretura. Muchos de ellos tuvieron problemas con el aire, Jesús Gálvez, Ramón Portilla, Toti Sanchez,…

Después de subir a la cumbre de la aguja negra, descendimos unos metros para llegar al punto de salida. “El conocido en BASE como el exit point”. No había viento en ese momento pero ya habíamos notado algunas brisas en el valle hacia el cual nos tendríamos que dirigir una vez abierto el paracaídas. Me concentré fríamente en separarme lo más posible de la pared, soltar bien el pilotillo y prepararme para girar hacía la izquierda. Todo iba perfecto hasta que salí del callejón en el que me encontraba. Ya en el aire volando me dirigí hacia el refugio pero lo vi muy encajonado y sentí cómo el aire me empujaba a mayor velocidad. Di un giro radical para salir valle abajo y rápidamente noté que cogía una especie de térmica que me llevaba para arriba, lo que es muy difícil que pase con un paracaídas de BASE.

Me acordé perfectamente de mi amigo Stanley cuando saltó en las cercanías del Cerro Torre y una térmica le subió por encima del “exit point” y no le dejaba bajar, solo el paso cercano de un cóndor le permitió ver parte de la salida. He saltado y escalado con Stanley varias veces y no es un tipo que cuente historietas. Su novia murió en sus brazos en un accidente de tráfico justo antes de que fuéramos a Baffin. Es capaz de escalar el Capitán en un par de horas y después tomarse una cerveza contigo sin darle importancia.

Me dejé llevar un poco por el miedo y quise aterrizar lo más rápido posible en cualquier lado. Ese “cualquier lado” fue mi error. Cogí un viento en cola que me llevó a unas piedras a una velocidad que Fernando Alonso habría temido con su Ferrari. En vez de seguir valle abajo con el viento en contra me estampé con fuerza en terreno duro duro.

No soy muy amigo de los pensamientos esotéricos pero sí creo un poco en el instinto que te dice cosas en la montaña. Cualquier pensamiento negativo es motivo suficiente para darle dignidad y la montaña nos había avisado con algunas brisas subiendo hacia la cumbre. Me sentía preocupado todo el tiempo, sabía que no era un salto fácil. Creo que no me escuché lo suficiente. Antes de empezar con el BASE sabía que tendría algún encontronazo de este tipo. Para mi esto trata al igual que el alpinismo, no depende de la dificultad sino de saber escapar indemne con las experiencias bajo el brazo. Sin duda, la vida es mucho más rica que cualquier montaña o salto BASE. Pero las montañas nos devuelven por duplicado en felicidad todos los riesgos que acometemos. ¡Otra vez me siento más rico! Por suerte, aún me quedan algunos sueños que cumplir que me mantendrán motivado.

Qué bueno está este café con pajita del hospital.

foto del salto Base de Carlos Suarez desde la Aguja Negra
Salto desde La Aguja Negra (Foto @Desnivel)

 

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Saray

Estos dias estabamos saltando en Lillo y Saray nos sorprendio contándonos que que quería volver a saltar BASE. En un principio nos quedamos un poco atolondrados a sabiendas de su experiencia todavía relativamente reciente. Saray es la hija de Manolo Chana y Marisa Garcia. Manolo tuvo un accidente el  dia que salían del mismo avión para hacer un vuelo mas desde esa altura clásica a la que se sube para practicar paracaidismo que roza los cuatromil metros.

Saray fue la primera mujer española que tengamos constancia que haya hecho salto BASE y seguro que de las mas jóvenes con apenas cumplidos los dieciocho años. Ha saltado mas de dos mil veces desde un avión. Tiene mas de mil horas de túnel de viento lo que significa que vuela increible y hace lo que quiere en el aire. Es lo mas parecido a lo que el hombre puede hacer para parecer un pájaro. Si saltas con ella sabes que va a rodearte, acercarse, alejarse reírse y seguir volando. Un espectáculo.

Tenemos ganas de verla en las paredes y plegando ese paracaídas tan especial que es el equipo de BASE. Ojala podamos saltar de la que fue la primera pared que hizo también Manolo, el mismísimo Fire a los mallos de Riglos.

En breve vamos a intentar escalar el Ulamertorsuaq en Groenlandia para después saltarlo. Nos vamos todos los amigos de Manolo Chana. Un tributo a la amistad que nos sirvió para unirnos aun mas a todos los saltadores BASE gracias a el. A la próxima esperaremos a Saray.

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Próximas Citas: Viernes 25 de Mayo en el Corte Inglés Portal de L’Ángel de Barcelona

  • Viernes 25 – 19:00 –  Sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés Portal de L’Ángel, Barcelona

Estaré con Álvaro Bultó, conocido deportista extremo miembro del Proyecto Alas. Os contaremos lo que tenemos entre manos para este verano, presentaremos el Libro Morir por la Cima  y se proyectará el documental Free Base en Riglos.

¡No os lo perdáis!

Portal de l’Àngel, 23 Barcelona
Tel.: 933 063 800 

[ CONSIGUE MORIR POR LA CIMA PINCHANDO AQUÍ ]

 

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