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La escalada profesional.

Pasan los años y cada vez valoro más el punto de anarquía del que siempre ha gozado la escalada, sin árbitros, ni normas establecidas, con todo el esplendor artístico que los escaladores han querido siempre desarrollar. Por alguna razón, me retrotrae a tiempos donde me enganche a la escalada por una búsqueda de libertad por encima de todas las cosas. Pero en contradicción con esto la realidad va en otra dirección. Hoy hay profesionalidad, (que palabra más fea o más mal usada, no sé), planes de negocio, de marketing y sobre todo, planes entrenamiento y de escalada. Ahora que llueve tanto todos los planes se acumulan y seguro que en primavera florecerán los pequeños resultados del entrenamiento en invierno. Resultados que cada escalador aporta al desarrollo de la escalada sin importar tanto el nivel. Porque todo cuenta, los blogs, los aperturistas, el calendario de competición, el asesoramiento en producto y por supuesto las metas o cimas alcanzadas. La información fluye como jamás antes había ocurrido y provoca un cierto estrés ver la cantidad de machacas que andan sueltos y lo poco que parece que uno pueda alcanzar.

Cada vez el olimpo de los dioses parece estar más reducido. Sin duda Zeus es Ondra, al que todos persiguen y el que parece tener el secreto de la piedra filosofal. De alguna manera parece ser cierto que sea capaz de transmutar metales vulgares en oro y todo lo que rodea se convierte en algo mejor. Su frase “siempre intento dar un paso más” me parece que reúne todo un mensaje de motivación en estos tiempos. Yo siempre he intento llegar al final cayendo cuando no puedo más, es como más aprendes de tus propios fallos, pero desde luego que a mí no se me había ocurrido expresarlo mejor, que es lo que importa. Para mi el caso Ondra vuelve a sacar a la palestra la esencia de este mundillo profesional que demuestra que en origen siempre está el escalador y luego aparece todo lo demás profesionalizando, por así decir, un mercado floreciente (si uno mira toda su historia) pero que factura muchos millones de euros.

Con esto quiero decir que la palabra marketing la conocemos todos pero muy pocos en toda su dimensión, (yo me excluyo de saberlo obviamente). La aportación en marketing de Coca Cola o en el mundo del deporte Nike o Adidas es vital para entender el mundo del deporte en general.  La sensación que tengo es que todos los planes de marketing dejan de estar a la altura cuando aparece una figura como Ondra. No hay nada más profesional que los resultados de Ondra y a partir de ahí todo cabe en los planes de negocio, patrocinio y demás. Hay escaladores que bien merecen una esponsorización y no se atreven ni a pedirla y al revés. Fabricantes, distribuidores y medios que se estratifican en diferentes niveles de profesionalización, pero todo nace con la actividad en la montaña que hacen todos y trasmiten unos pocos. Sin la actividad bajo cero y hasta el 9b+ no hay nada después, absolutamente nada. Brindo por Ondra, Kilian Jornet o Shasha de Giuliani que me motivan especialmente.

Escalando un séptimo máximo superior en Arnedillo que es a lo que llego recuperándome después de mi ultraosti… en los Galayos.

  1. Que razon que tienes!! que maquina es Ondra!! parece de otro planeta!! a ver si tengo alguna vez la suerte de verle escalar!! y de paso me hago una foto con el jejeje!!! estamos en contacto un abrazo!!!

  2. Gran artículo Carlos. Yo preferiría que los patrocinios fueran repartidos entre los dioses que apuntas y las nuevas generaciones. Es indudable el beneficio a nivel físico y por supuesto profesional: pero lo es aún más a nivel psicopedagógico en términos de superación, concentración, motivación, tolerancia a la frustración, compañerismo y en definitiva todos esos valores que, yo por ejemplo, trato de transmitir a mis hijas y que la escalada te da en un sólo pegue.

    Enhorabuena y un abrazo.

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