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Convivir con el vacío.

Estaba viendo unas fotos de saltadores BASE y me he dicho esto lo tengo que escribir. Veo felicidad en muchas caras y veo que los saltadores BASE están más cercanos a una especie de conocimiento universal que le es dado a muy pocas personas. Viven sumidos en un riesgo grande y se les descubren momentos e imágenes que se subliman y también desaparecen. Momentos que duran poco y se resbalan en las manos como algo intocable. Es algo mágico. Es como volar de verdad.

Que nadie piense que yo me creo uno de ellos. A mi me encantan los hermanos cohen cuando dicen en alguna peli, yo también me considero una observador de la comedia humana. Aunque para ser totalmente sinceros por alguna razón y pienso que puede tener algo que ver con la autoestima siempre me encantó el final de la peli de “el gran miércoles” cuando a uno de sus protagonistas le descubren que sabe mucho pero el dice ” yo solo soy una mierda”. Bueno aclarado esto, y que aquí no hay falsa humildad, la realidad es que necesito decir que el salto BASE es algo extremo, está entre lo más extremo que hay dentro de los llamados deportes de riesgo. Reconocido así por llevar un solo paracaídas en la espalda. Escalar sin cuerda pienso que no es más peligroso, al menos que hagas de ello algo extremo y utilizo esta palabra tanto para aclarar que en toda esta actividad hay niveles. Con lo cual, podría ser una contradicción, y extremo podría ser todo lo que uno haga en ese punto donde la aventura empieza de verdad porque no se sabe como va a ser el final… Hasta aquí nada que aporte algo que no se sepa. Pero veo en algunos saltadores una actitud que no había visto antes. Algunos saben que sus amigos pueden fallecer en cualquier momento, que su salto puede ser el último pero han sopesado todo lo bueno que tiene porque las riquezas vitales son inmensas. A mí, me es difícil entenderlo.

Siempre he pensado que las actividades extremas como el BASE o el Himalayismo hacen de una simple escalada o un simple salto de paracaidismo una actividad normal. Este año está siendo una sangría en cuanto a accidentes de salto BASE. Muchos son conscientes de lo que se arriesga y muchos son más felices de lo que cabría esperar ante tanta preocupación latente en el ambiente.

Esto está en progresión y sin duda se está pagando un precio en el camino hacia esa normalidad. El tren de la progresión es imparable por muchas personas que se queden por el camino. Lo mismo ocurre en el Himalaya por mucha gente que haya fallecido nada ha ralentizado la evolución de la escalada en rocódromos que hasta hace poco más de veinte años casi ni existía.. la escalada era el peligro sin más. Hoy en día todo está mejor diferenciado y el deporte continúa con su “normal evolución”. Una cosa es escalar y otra el alpinismo pero hace bien poco los conceptos estaban bien mezclados.

A veces quisiera ser uno de esos saltadores BASE con las ideas claras, o hacer unos cuantos saltitos  y ya está. Otras pienso que debería dejar esas ideas de golpe y salir airoso del asunto. No hay manera de escapar a ningún lugar, el mundo empieza a ser cada vez más pequeño y necesito creerme que soy capaz de mirarlo desde arriba aunque luego caigo en la cuenta de que no son más que sueños, todo se acabará en cuanto suene el despertador.

Vuelvo a los hermanos Cohen cuando encuentran el vacío existencial porque su vida es una muerte lenta y le preguntan a un negro en medio del lago ¿y tu a que te agarras? yo a un escritorio…